Fotografía: Gozalandia, Municipio San Sebastian. Por Frank Elias @frankeliasphoto

La historia detrás de la Ley del Karso: décadas de trabajo para proteger uno de los recursos más importantes de Puerto Rico

Algunas historias se escriben en libros. Otras quedan grabadas en la tierra.

La historia del karso puertorriqueño está escrita en sus mogotes, cuevas, sumideros y ríos subterráneos. También está escrita en investigaciones científicas, en procesos comunitarios, en discusiones públicas y en los esfuerzos de personas que entendieron algo fundamental: proteger el karso era proteger recursos esenciales para Puerto Rico.

La existencia de la Ley para la Protección y Conservación de la Fisiografía Cárstica de Puerto Rico, conocida como Ley 292 de 1999, no surgió de la nada. Fue el resultado de años de discusión, investigación y preocupación por el futuro de una región cuyo valor iba mucho más allá de su paisaje.

¿Por qué era necesaria una ley para proteger el karso?

Durante décadas, científicos, organizaciones y diversos sectores de la sociedad expresaron preocupación por actividades y desarrollos que amenazaban áreas de alto valor ecológico y ambiental.

La propia exposición de motivos de la Ley 292 reconocía riesgos asociados con:

• proyectos fuera de áreas apropiadas para expansión urbana
• proliferación de desarrollos comerciales e industriales fuera de centros urbanos
• extracción de materiales en áreas de alto valor ecológico, arqueológico y social
• actividades que podían alterar permanentemente procesos naturales esenciales

La preocupación principal era sencilla: ciertos daños al sistema kárstico no pueden revertirse.

A diferencia de otros recursos, muchos procesos naturales que ocurren en el karso tardan miles o millones de años en desarrollarse. Una vez destruidos, no pueden reconstruirse.

Décadas de trabajo para impulsar la protección del karso

Ciudadanos del Karso (CDK) se incorporó en Puerto Rico en 1994 con una misión clara: investigar, educar y promover la conservación de los sistemas naturales, en particular de los sistemas kársticos.

Desde sus inicios, la organización reunió científicos, educadores, ciudadanos y personas comprometidas con la protección de los sistemas naturales esenciales para el país.

En aquellos años, aumentaban las preocupaciones por desarrollos no planificados, la extracción de materiales y otras actividades con potencial de afectar ecosistemas sensibles.

En ese contexto, organizaciones, científicos y sectores ciudadanos impulsaron conversaciones y esfuerzos para fortalecer la protección del karso puertorriqueño.

CDK fue el promotor principal de ese movimiento de educación, concienciación y participación pública que ayudó a visibilizar la importancia de proteger uno de los sistemas naturales más valiosos de Puerto Rico.

El karso es mucho más que una formación geológica

Cuando se habla del karso, muchas personas piensan en mogotes o en cuevas.

Pero el karso cumple funciones esenciales para la vida en Puerto Rico.

Este sistema natural:

• almacena importantes reservas de agua subterránea
• alberga una gran diversidad de especies de flora y fauna
• protege ecosistemas únicos y especies endémicas
• contiene cuevas, sumideros, ríos subterráneos y manantiales
• posee valor ecológico, científico, histórico, recreativo y paisajístico

En otras palabras, el karso funciona como una infraestructura natural.

Aunque muchas de sus funciones ocurren fuera de nuestra vista, sus beneficios llegan diariamente a nuestras comunidades.

El agua que consumimos, la economía que genera empleos, la biodiversidad que caracteriza nuestra isla y el equilibrio de muchos ecosistemas dependen en gran medida de su salud.

La aprobación de la ley fue un comienzo, no el final

La aprobación de la Ley 292 de 1999 representó un paso importante para la protección del karso puertorriqueño.

Pero aprobar una ley y lograr su implementación efectiva son dos cosas distintas.

Durante los años posteriores, diversos sectores continuaron señalando la necesidad de fortalecer los mecanismos de reglamentación, planificación y protección para garantizar que los objetivos de la ley se tradujeran en acciones concretas.

La protección ambiental requiere mucho más que documentos aprobados. Requiere vigilancia, participación ciudadana, investigación y voluntad colectiva para asegurar que las herramientas creadas realmente cumplan su propósito.

Una historia que continúa escribiéndose

La historia de la Ley del Karso no es únicamente la historia de una legislación.

También es la historia de décadas de trabajo científico, de participación ciudadana y de personas que decidieron levantar la voz para proteger recursos esenciales para Puerto Rico.

Ciudadanos del Karso han sido promotores de ese esfuerzo durante más de treinta años, impulsando la investigación, la educación y la defensa ambiental para proteger el karso y sus recursos asociados.

Hoy, esa conversación continúa.

Porque proteger el karso nunca ha sido solo proteger una formación geológica.

Ha sido proteger el agua que consumimos y que nos provee de empleos, la biodiversidad que nos distingue y el futuro que queremos construir.


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