Bajo nuestros pies comienza el futuro: por qué conservar el karso es empezar bien el año

El año suele comenzar mirando hacia adelante: nuevas metas, nuevas promesas, nuevas oportunidades. Pero hay algo esencial que sostiene todo lo que soñamos y que rara vez figura en esas listas. Está bajo nuestros pies.

El karso es un paisaje vivo, aunque muchas veces invisible. Es la roca que contiene los acuíferos más grandes de Puerto Rico, de donde sale el agua que tomas. Es el hogar de especies únicas y el equilibrio silencioso que permite que comunidades enteras sigan existiendo.

No es un lugar lejano de la naturaleza: es infraestructura natural vital.

Fotografía: Gozalandia, Municipio San Sebastian. Por Frank Elias @frankeliasphoto
Fotografía: Gozalandia, Municipio San Sebastian. Por Frank Elias @frankeliasphoto

Cuando hablamos de conservar el karso, no hablamos solo de proteger piedras o cuevas. Hablamos de proteger el agua que llega a nuestros hogares, de asegurar que los ecosistemas sigan funcionando, de cuidar un sistema que no se puede reemplazar una vez se pierde.

En Ciudadanos del Karso, el trabajo no se detiene cuando comienza el año. Mientras muchos arrancan con nuevas resoluciones, en el karso continúan las labores de conservación, monitoreo, educación y defensa de los terrenos que permiten que este sistema siga vivo. Es un trabajo constante, muchas veces silencioso, pero profundamente necesario.

Empezar el año conservando lo esencial es una decisión poderosa. Es reconocer que el futuro no se construye solo con planes, sino con acciones concretas que sostienen la vida hoy.

Grupo de personas caminando por un sendero rodeado de vegetación en el karso norteño de Puerto Rico, durante una actividad de recorrido y conservación ambiental.

Cada esfuerzo para proteger el karso es una inversión en agua limpia, biodiversidad y resiliencia para las próximas generaciones.

Este enero, te invitamos a comenzar el año de manera distinta. No solo pensando en lo que quieres lograr, sino también en lo que vale la pena cuidar.

Dona hoy y ayuda a sostener la conservación del karso durante todo el año. Tu apoyo mantiene vivo el sistema que nos sostiene a todos.


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