Hay amores que nacen a primera vista y otros que se construyen a través de la exploración, la investigación y el conocimiento. Hay quienes se enamoran del Karso al admirar los mogotes, al bañarse en sus ríos y charcas, al descubrir los ríos subterráneos en las cuevas o al explorar sus cavernas secas y sus formaciones milenarias. También están quienes se enamoran del Karso al comprender la importancia de este ecosistema en nuestra historia geológica y arqueológica, así como en nuestra vida actual.
Otros lo descubren cuando ocurre una rotura en el superacueducto de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), lo que revela que su fuente de agua depende de este sistema que, desde Arecibo, suple el agua hasta el área metropolitana para el uso cotidiano. Gran parte de esa agua proviene de los acuíferos de la región del Karso norteño. No siempre lo vemos, pero todos los días dependemos de estos sistemas naturales.
En la región del Karso, el agua de lluvia se infiltra a través de la roca caliza, disolviéndola lentamente y creando sumideros profundos. Estas corrientes subterráneas pueden resurgir temporalmente en la superficie y luego volver a sumergirse. Bajo tierra, el agua recorre grandes distancias, formando quebradas y riachuelos que se unen para crear ríos subterráneos, como el río Camuy.
La erosión de la roca caliza a lo largo de miles y millones de años crea cuevas y cavernas. A medida que los ríos subterráneos continúan erosionando la roca, se forman diferentes niveles, reflejando cambios en el nivel freático. El agua infiltrada se almacena en el acuífero del llano costero del norte, que se extiende por aproximadamente 25 kilómetros tierra adentro y tiene un espesor que varía desde la superficie hasta unos 500 metros (Frost, 1983; Heisel, 1983). Este acuífero es una de las principales fuentes de agua potable de Puerto Rico, abasteciendo hogares, industrias y comercios desde Arecibo hasta el área metropolitana de San Juan. Es, literalmente, un sistema que sostiene la economía y la vida.
Comprender cómo funcionan los sistemas naturales de nuestro país es vital para nuestra sociedad, tanto presente como futura. Cambiar la manera en que vemos y cuidamos estos sistemas es una responsabilidad colectiva. El Karso norteño alberga los acuíferos más importantes de Puerto Rico y constituye una infraestructura natural vital para nuestra supervivencia.
Por eso apostamos a la educación ambiental como una de las herramientas más poderosas para la conservación. Cuando entendemos cómo funciona el Karso, dejamos de verlo únicamente como un paisaje hermoso o como un espacio disponible para cualquier uso, y comenzamos a reconocerlo como lo que realmente es: un sistema delicado, interconectado y vital para nuestra vida diaria.
En Ciudadanos del Karso, educar no significa solo ofrecer información. Significa crear experiencias que despierten asombro, cercanía y compromiso. Significa acompañar a estudiantes, comunidades y empresas a descubrir los caminos invisibles del agua y su conexión directa con su vida cotidiana.
Ese momento de descubrimiento suele marcar un antes y un después. Porque nadie protege lo que no conoce y nadie cuida lo que no ama.
Febrero es un buen momento para hablar de amor, pero no desde lo superficial. Enamorarse del Karso es aprender a verlo, entenderlo, defenderlo y conservarlo. Es reconocer que protegerlo es protegernos.
Para coordinar excursiones educativas grupales, recomendamos NaturHabitat Inc., empresa aliada en la promoción del conocimiento y la conservación del Karso.
Dona hoy y apoya los esfuerzos de educación ambiental que ayudan a conservar el corazón hídrico de Puerto Rico. Tu aportación convierte el conocimiento en acción y el amor en protección. El Karso norteño alberga los acuíferos más grandes de Puerto Rico.


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